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miércoles, enero 25, 2006

mapas neuronales de arquitectura



A raíz del gráfico que Morville presenta en su libro (‘Ambient Findability’) es posible visualizar porqué el exceso de información termina siendo contraproducente, a la hora de tomar decisiones. Es más, este autor cita un estudio del Kings Collage in London que demuestra que exceso de información puede perturbar más a una persona que la marihuana (!).
¿Cómo atender este fenómeno de la infoxicación, (que últimamente hemos discutido bastante)? Yo diría -a la luz de lo que está ocurriendo en este último tiempo- que hay dos maneras de responder a esta pregunta: una manera conservadora y una algo más acorde a los tiempos de hoy (más de moda como decíamos otro día). El estilo tradicional de enfrentar la sobre-información es: clasificar, etiquetar, jerarquizar, ordenar, ordenar y seguir ordenando. Y estoy seguro de que eso funciona y seguirá funcionando.



Pero resulta, que las nuevas complejidades de la sobre tecnologización nos llevan a explorar nuevas formas de atender este fenómeno. Con esto me refiero a incorporar nuevas metodologías de colectivización de aquella información relevante. Ejemplos de ello sobran, pero nunca está de más citar algunos: Pagerank (indexación por popularidad como lo hace Google); Opiniones de los lectores (como lo hace Amazon) y hace no tanto tiempo folksonomy ("folk" + "taxonomy,") o herramientas de clasificación social (a través de tags). Esta “folksonomía” (no se me ocurre un neologismo a la altura en idioma español) ofrece nuevas formas y criterios de categorizar la información resultan más ricas, flexibles y adaptables.

Una de las gracias es que estos los dos puntos de vista se pueden integrar (taxonomía y folksonomía). Es por ello qye hay muchas esperanzas en esta nueva manera de organizar y clasificar los datos.

Todos anhelamos que estos nuevos desarrollos nos lleven a la consolidación de una
web semántica, que permita que la información se estructure no como a las máquinas les acomoda, sino que de la manera más similar posible a como los humanos almacenamos datos en nuestro cerebro (a través de mapas cognitivos).